El Allianz 3AM Report 2026 recoge un dato que me dejó dándole vueltas: por primera vez, el dinero ha superado a la salud como principal preocupación entre millennials y Gen Z.
No me sorprendió. Pero sí me hizo pensar en algo que creo que vale la pena decir con claridad.
Las dos verdades que no nos atrevemos a sostener a la vez
Hay una narrativa instalándose en el debate actual: que esta generación lo tiene imposible y punto. Que las condiciones estructurales son tan adversas que los hábitos personales apenas importan.
Y entiendo de dónde viene. El mercado de vivienda en muchas ciudades españolas es objetivamente inaccesible para una pareja joven con sueldos medios. Los salarios de entrada no han crecido al mismo ritmo que los precios. Eso es real y no hay que minimizarlo.
Pero tampoco creo que sea toda la verdad.
Porque también veo, tanto en personas con las que trabajo como en gente de mi entorno, patrones de consumo que no ayudan. Suscripciones acumuladas, viajes financiados a crédito, coches antes de tener un colchón mínimo. No lo digo desde el juicio, sino desde la pregunta de si parte de la ansiedad financiera que sentimos no viene también de haber normalizado un nivel de consumo que no siempre está alineado con lo que ganamos.
Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo. Y sin embargo nos estamos quedando cómodamente con la primera y evitando la incomodidad de mirar la segunda.
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En el artículo completo desarrollo:
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- Qué dice el informe de Allianz sobre cómo se relacionan las generaciones jóvenes con el dinero
- Por qué trabajar en finanzas personales me exige ser honesta en las dos direcciones
- Qué cambia cuando sostienes las dos verdades a la vez en lugar de quedarte con la más cómoda
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